El Día de la Mujer suele venir acompañado de listas, recomendaciones y selecciones de “vinos ideales para ellas”. Pero antes de hablar de botellas, quizá conviene hacerse una pregunta sencilla.
¿Existen vinos para las mujeres?
No.
No existe una uva femenina, ni una crianza pensada para un género, ni una fermentación diseñada para un paladar de mujer. El vino no entiende de identidades biológicas. Lo que sí existe —y mucho— son vinos asociados a una identidad construida de la mujer: ideas culturales sobre qué debería gustarles, cómo deberían beber o qué estilo encaja con ellas.
De hecho, incluso desde el punto de vista botánico la idea pierde sentido. La inmensa mayoría de las vides cultivadas hoy en día —alrededor del 99 %— tienen flores hermafroditas, capaces de autopolinizarse. Es decir, la propia biología de la vid ya funciona fuera de esa lógica de división rígida entre lo masculino y lo femenino.
Durante años se ha repetido que a las mujeres les gustan los vinos suaves, afrutados o ligeros. Pero la realidad de cualquier mesa de cata demuestra lo contrario: hay mujeres que prefieren tintos potentes, otras que disfrutan de vinos minerales y secos, y otras que se inclinan por espumosos. Exactamente igual que los hombres.
El vino, al final, habla más de curiosidad, gusto personal y momento que de género.
Lo que se piensa que son vinos “para mujer”
Cuando en internet o en muchas campañas comerciales se habla de “vinos femeninos”, casi siempre aparecen los mismos estilos: rosados, blancos aromáticos o cavas. No porque exista una razón enológica, sino porque durante décadas se han asociado a ideas como frescura, ligereza o dulzor, rasgos que la publicidad tradicional ha querido vincular con lo femenino.
Es, en gran medida, una construcción social con fines comerciales. Una forma sencilla de segmentar el mercado y aprovechar fechas como el Día de la Mujer.
Eso no significa que esos vinos no sean maravillosos. Todo lo contrario. Un buen rosado puede ser vibrante y gastronómico; un blanco bien elaborado puede tener tanta complejidad como un gran tinto; y un cava es pura celebración.
Por eso, en lugar de hablar de vinos “para mujer”, preferimos hablar de vinos que apetece compartir. Algunos de los que suelen aparecer en estas listas —y que también puedes encontrar en nuestra tienda— son, por ejemplo:
- Panot Gaudí Brut Nature
- Blush Rosé Viña Calderona
- Corcovo Verdejo
- Extrem de Bonaval Rosado Garnacha
No los recomendamos porque sean “femeninos”, sino porque son vinos honestos, disfrutables y perfectos para muchas ocasiones.
Porque si algo nos enseña el vino es que el gusto no tiene género.
Este Día de la Mujer brindamos por eso:
por beber lo que a uno le gusta, sin etiquetas.
En el vino, como en la vida, lo interesante no es encajar en una etiqueta, sino descubrir lo que realmente te gusta.










