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Agosto, el mes de los brindis sin protocolo

Agosto, el mes de los brindis sin protocolo

Agosto no entiende de normas. Se brinda en bañador, con gafas de sol y la piel salada. El hielo flota en vasos de plástico, las copas son heredadas de la casa del pueblo y nadie pregunta si el vino va a 16 grados exactos. En agosto, lo único que se sirve frío… es la bebida. Y eso es suficiente.

No hay protocolo, ni etiquetas. Solo ganas de compartir. Porque en este mes, lo importante no es cómo brindar, sino con quién.

Un tinto fresquito, ¿y qué?

¿Quién dijo que el tinto no se enfría? En pleno agosto, hasta el vino más serio baja unos grados y se vuelve ligero. Es tiempo de tintos jóvenes, ecológicos o afrutados que aguantan la nevera y piden comida sencilla: pan con tomate, sardinas a la brasa, tortilla de ayer.

¿Hielo en el vino? En agosto, sí

En invierno puede parecer un sacrilegio, pero en agosto… todo vale. Si te apetece ponerle un par de hielos al vino, hazlo. No es un atentado contra la enología, es un acto de supervivencia veraniega.
Y si alguien se escandaliza, que se traiga su copa a la sombra y lo diga bajito.

“Hielo en el vino es agosto en estado puro: ligero, fresco y sin prejuicios».

Hielo en todo, y tan a gusto

Brandy con hielo. Mezcal con hielo. Orujo… sí, también con hielo. Porque cuando el sol aprieta, nadie quiere reglas. En agosto, hasta los destilados más nobles se relajan y se sirven a su manera. El secreto está en compartirlos al aire libre, sin cronómetro ni mantel.

Vermuts y pacharanes para cualquier hora

El aperitivo puede durar todo el día si se hace bien. En agosto no hay prisa: se empieza con vermut a las doce, se continúa con pacharán a media tarde, y se acaba con orujo después de la cena. Lo importante es tener una copa cerca y buena compañía al lado.

El arte de brindar sin excusas

En agosto no hace falta un motivo para levantar la copa. Se brinda por reencontrarse, por seguir aquí, por ver caer el sol en silencio. Por las sobremesas eternas, las comidas que se alargan, y las cenas que no tienen hora.

“Brindamos porque sí. Porque estamos. Porque es verano».

¿Y tú, qué llevas en la copa este agosto?

Si todavía no lo sabes, en nuestra tienda te ayudamos a encontrar la botella perfecta para este mes sin normas: vinos ligeros, destilados veraniegos, vermuts alegres.
Sin protocolo, pero con mucho gusto.

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